
El modelo del sur: Institucionalidad, fondos directos y las vecinales como la auténtica voz del barrio
Carta Urbana
Con personerías jurídicas al día, partidas trimestrales fijas para gastos corrientes y montos importantes administrados mediante Presupuesto Participativo por asamblea vecinal, las organizaciones barriales del centro y sur del país marcan un contraste con la precariedad de otras provincias. La clave: considerarse «la caja de resonancia» y «la voz cantante» frente a intendencias y concejos deliberantes.
En la previa del 3° Congreso Argentino e Internacional de Entidades Vecinales y Vecinalistas, que congregará en Tilcara a delegaciones de diversas provincias y representantes de países limítrofes como Paraguay y Chile, las experiencias de gestión comunitaria de Río Cuarto y la ciudad de Neuquén evidencian una marcada evolución institucional.
«La voz cantante» y la «caja de resonancia» del vecino
Una definición común atraviesa el testimonio de ambos dirigentes: la entidad barrial es el primer dique de contención comunitaria.
Para Luis Sánchez, referente vecinal del barrio Canal V en la capital neuquina, la vecinal cumple una función de mediación indispensable: «Somos la caja resonante de cada problema que tiene el vecino; lo primero que pasa, pasa por una vecinal. A veces el vecino viene tan enojado que, los que nos comemos toda la problemática somos nosotros, y de ahí trasladamos el problema en forma ordenada y disciplinada mediante notas o reuniones».
Desde Córdoba, Hugo Díaz, presidente del Círculo Vecinal de Río Cuarto (entidad de segundo grado que agrupa a 53 asociaciones), subraya que la legitimidad proviene de mantenerse al margen de los vaivenes electorales: «Somos la voz cantante de cada uno de los sectores y esa voz es la que le lleva al intendente la problemática para resolverla en conjunto.

Desde la vuelta de la democracia en 1983 pasaron intendentes de distintos signos políticos y la política sigue siendo la misma: trabajamos para nuestros vecinos y no por una identidad partidaria».
Río Cuarto: Descentralización histórica
Declarada «capital provincial del vecinalismo» por la Legislatura cordobesa y con raíces que se remontan a 1913, Río Cuarto exhibe una continuidad de más de cuatro décadas:
El movimiento está expresamente reconocido en el artículo 222 de la Carta Orgánica Municipal. De sus 53 asociaciones vecinales, 50 cuentan con su personería jurídica y balances al día ante la Inspección de Personas Jurídicas (IPJ).
A partir de los años 80, la comuna transfirió tareas operativas a las vecinales bajo convenios remunerados: desmalezado en temporada alta, riego en calles de tierra, talleres culturales y de oficios, y la administración de 23 guarderías infantiles comunitarias.
Presupuesto Participativo
El municipio cuenta con un área específica que somete proyectos a votación anual abierta. Las iniciativas ganadoras —que abarcan desde intervenciones barriales hasta sedes para Bomberos Voluntarios— reciben financiamiento municipal directo que ha superado los $20 millones por proyecto.
Los dirigentes articulan de forma regular con todos los bloques del Concejo Deliberante para redactar y consensuar ordenanzas antes de su tratamiento en comisión.
Neuquén: Partida trimestral fija, $26 millones por barrio
En la capital neuquina, las 48 vecinales de la ciudad cuentan con un sistema de financiamiento regulado por ordenanza que garantiza previsibilidad y equidad territorial:
Cada tres meses, el municipio transfiere a cada comisión vecinal una suma estipulada (que en 2026 alcanzó $1.200.000) sujeta a rendición de cuentas estricta. Los fondos están prefijados por porcentajes para combustible, insumos de papelería interna y artículos de almacén indispensables para la atención de los vecinos en la sede.

Presupuesto Participativo igualitario
Para obras de infraestructura comunitaria, la comuna asigna anualmente una partida uniforme para todas las vecinales, sin importar su escala poblacional. En 2026, la cifra trepó a $26 millones por vecinal.
Para ejecutar esos $26 millones, la comisión directiva no puede decidir a discreción. Debe convocar a una asamblea obligatoria con un mínimo de 25 a 30 vecinos y la presencia de un veedor municipal. La propuesta aprobada (techados, pisos, carpintería del salón de usos múltiples) queda asentada en acta. Luego, la contratación se realiza a partir de un padrón oficial de empresas prestatarias provisto por la Municipalidad.
El encuentro en Tilcara
Ambos dirigentes coincidieron en la relevancia de confluir en el encuentro regional de Tilcara para intercambiar experiencias de gestión y consensuar una plataforma común de exigencias normativas ante intendencias y gobernaciones.
Frente a realidades donde el vecinalismo sigue atrapado en la informalidad contable, sedes precarias o cooptaciones político-electorales, las experiencias de Neuquén y Río Cuarto demuestran que la combinación de personería jurídica, asignación reglada de recursos y debate en asamblea, transforma a las vecinales en verdaderos motores de gobierno de cercanía.






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