“$30 hasta las 10 de la noche”: tarde de sol y “trapitos” en el Parque San Martín

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La jornada del domingo fue de un clima agradable, una invitación al esparcimiento, a salir en familia. Una de esas típicas tardes de sol apacible de invierno que nos regala la ciudad.

A pesar de que ya casi no tiene encanto, ni atractivo como espacio verde, sino más bien como centro comercial sobre un espacio verde, el Parque San Martín todavía seduce.

La cercanía con el centro,  compra venta de ocasión,  oportunidad de algunos entretenimientos infantiles, el lago con agua marrón y los puestos de los vendedores ambulantes con parada fija que fueron llevados en 2008 al Pasaje Beltrán, estimulan la concentración de público.

 

La feria de los puestos de chapa del Pasaje Beltrán, está conformada por los ambulantes que fueron desalojados de las peatonales, luego fueron a ubicarse sobre San Martin entre Santa Fe y Lerma, hasta que se les hizo una excepción, prorrogada tres veces y para siempre, para quedarse en ese lugar.

Ubicados ahí merced a varias excepciones al artículo de una Ordenanza ya derogada ( Art 12- Ord 3276/80) constituyen también una suerte de atractivo para los turistas que también buscan precios más accesibles.

Todas las calles aledañas al Parque San Martín fueron ocupadas este domingo  por vehículos con familias que se acercaron al lugar.

La ocasión fue aprovechada por “cobradores” sin ninguna autorización, ni vínculo con la Municipalidad para requerir por el servicio “$30, hasta las 10 de la noche” con la exigencia del cobro anticipado y obviamente, sin entregar ningún comprobante.

El tema no es nuevo y tampoco se puede mirar para el otro lado. El “trabajo”, “currro” o “negocio” se vuelve hasta cierto punto tolerable y se naturaliza en el marco de una crisis que nadie puede negar y es tan evidente, que circunda, se instala e impacta de diversa forma en la vida de cada ciudadano.

La población vulnerable, carente, sin trabajo fijo, sale a la calle a “buscar el mango” y convengamos, el tema es de mucho arrastre, vieja data, los economistas le dicen “estructural” y sin solución a la vista.

Pero, hay formas y modos más o menos aceptables.

Este domingo, “los chicos” ubicados sobre Lavalle estaban especialmente imperativos, poco modosos, algo desbordados, exigentes.

Reprocharles la conducta puede tener costos insospechados, pero no estaría mal, que algún organismo municipal, por ejemplo Tránsito, Control o  ARMSA, que tanto exige a los permisionarios, se llegue por el lugar y ponga algo de orden.

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