Hay obras de mitigación, pero la gente se inunda igual

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Menos insistencia publicitaria y más sensatez.

En un lapso prudente, no más allá de las primeras horas la tarde de este viernes, el Ejecutivo Municipal debería hacer una evaluación pública del comportamiento de las obras de mitigación de inundaciones.

En paralelo la comisión de Obras Públicas del Concejo Deliberante debe convocar a los funcionarios responsables de esas obras, para conocer detalles acerca de la capacidad de esos emprendimientos para contener el agua y en definitiva, la eficacia real de esas inversiones.

La mitigación de inundaciones, con sus cuatro obras, promocionadas hasta el hartazgo, es la nave insignia de las realizaciones municipales, junto con ellas el Paseo de la Fe, el bacheo, las remodelaciones en el Parque San Martín y el anunciado plan de recuperación de más de 200 plazas que estará bajo el mando y el comando  del ex jefe de la Guarnición Militar Salta, un  coronel retirado de apellido Pulleiro, con quien hasta hace poco más de dos meses, el Intendente firmaba convenios por los microembalses en los campos militares.

La temporada de lluvias se extendió más de la cuenta y con una intensidad inusitada. Tanto que las obras de mitigación se pusieron a prueba antes de que, al menos tres de ellas estén totalmente terminadas, pero con una prácticamente finalizada y cuya prestación está en dudas: las cisternas de la Plaza Gurruchaga.

El volumen, la intensidad y la duración de la lluvia de este jueves a la tarde, no está dentro de los parámetros habituales del clima de abril en nuestra ciudad.

Tanto se publicitaron  las obras de mitigación, tanta jerarquía publica y política alcanzo el tema en boca del propio Intendente, que los afectados por el desborde del agua de este jueves reaccionaron en redes sociales de modo proporcional a la ineficacia de las obras y a la intensidad de la tormenta.

El Intendente Gustavo Saénz fue objeto de burlas, reproches, insultos y hasta agravios. Es que en esos extremos, cuando una familia sufre por el agua que entra a todos los rincones de la casa, no se puede pedir calma y desde la política la refregaron, siempre en las redes, el fracaso de su promocionada mitigación de inundaciones.

Sáenz, recién llegado de un ignoto destino en el exterior, que se mantuvo oficialmente vedado por lo menos hasta hoy como un secreto de estado, salvo un decreto de rigor que no explica nada, volvió a Salta el miércoles a la noche y ningún tuit.

Hay una realidad, plasmada en fotos, videos, posteos, comentarios. Hay gente enojada, molesta, que se mojó, se anegó, perdió cosas y que compara, los anuncios, la publicidad, la insistencia comunicacional con la anunciada solución y el acierto que implican las obras  del canal Tineo, los cuatro microembalses en los campos militares, el Canal España y las cisternas de la Plaza Gurruchaga.

Hay una duda razonable, lógica sobre la capacidad de esas obras. Entonces, una mínima cuota de sensatez, indica que al menos un funcionario de alto nivel de la Municipalidad tiene que explicar este viernes públicamente si las obras de mitigación terminadas funcionaron, cuáles son las que faltan terminar, cuánto falta, todas las características técnicas acerca de los volúmenes previstos para evacuar el agua y hasta dónde estiman que pueden ser útiles ante eventos del clima que obviamente no van a cesar, por imperio del inexorable cambio climático en el que ya estamos.

Nada más que sensatez.

 

 

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