Presupuesto Participativo, la Ordenanza que no se aplicó en 20 años

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La imagen corresponde a una reunión de Redes Unidas de Salta, institución que agrupa a organizaciones barriales de esta capital.

(Salta, mayo 27- 2002) – La Ordenanza de Presupuesto Participativo vigente en nuestra ciudad fue sancionada por el Concejo Deliberante el 6 de noviembre de 2002.

Doce años y siete meses después, el 24 de junio de 2014, el entonces intendente Miguel Isa, dictó  el decreto 916 por el cual determino que la secretaria de Gobierno, que conducía  Mauro Sabbadini, actual presidente del Partido Felicidad, sería la autoridad de aplicación de esa ordenanza.

La norma, precursora de similares en el país, tiene como finalidad garantizar la participación de los vecinos en la elaboración de prioridades barriales, en las políticas presupuestarias del municipio y el seguimiento de los recursos asignados.

Isa, entre otros cargos electivos, fue intendente durante 12 años y vicegobernador durante otros cuatros, tuvo el año pasado un estrepitoso fracaso para ocupar una banca de concejal y siempre sostuvo que el presupuesto participativo era una idea más a fin a Suiza, que a Salta, con lo cual nunca le interesó impulsar el cumplimiento de la ordenanza.

Sin embargo, urgido por la cercanía del final de su mandato, quiso organizar a los vecinos según esa norma, anunció en 2014 la distribución de $14 millones en 7 zonas, a razón de $2 millones cada una, pero todo el proceso demandaba tiempo y se frustró.

De ahí en más, la Ordenanza de Presupuesto Participativo tuvo sucesivas expresiones en el Anexo IX del Prepuesto Municipal, donde habitualmente se detallan las transferencias corrientes al sector público, que comprende las partidas destinadas a diferentes programas.

Allí, en la partida principal cuyo  nomenclador  es 1.3.2, figura el aporte para 38 programas distribuidos en 11 rubros de programas.

En el presupuesto municipal 2022, figura en la sub partida 1.3.2.05 Otros Programas, con $120.000 junto a los programas de Seguridad Ciudadana, por $ 518.500, Preventores Urbanos por $5.114.088, Promoción Cultural en el Ámbito de la Ciudad por $240.000, Arte y Cultura en los Barrios, Por $1.845.000 y Circuitos Culturales Barriales por $1.500.000.

En el mismo anexo hay otros  otros cuatro programas más desagregados  (Historia de los Barrios, 1.3.3.06; Infancia, 1.3.2.07;  Presupuesto Participativo,1.3.2.08 y Capacitación 1.3.2.09; todos sin asignación de fondos.

El Presupuesto Participativo aparece también en el Anexo VII del Presupuesto Municipal 2022, que corresponde al Plan de Obras Públicas , en el ítem 10, por $16.000.000 para obras por contrato y administración.

En febrero de este año, la actual gestión municipal decidió sacar al Presupuesto Participativo de la órbita de la secretaría de Gobierno y determinó que la autoridad de aplicación de esa ordenanza, que nunca se aplicó, es la Jefatura de Gabinete.

La relación con los vecinos y los centros vecinales no tiene un carril institucional único, claro y definido.

El artículo 6° de la Carta Orgánica Municipal, establece el Principio de Participación y expresa: “Tendrán canales de participación las asociaciones de trabajadores, empresariales, vecinales y las demás instituciones intermedias que contribuyan a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales para el desarrollo del Municipio”.

El Capítulo VII de la Carta Orgánica comprende siete artículos   dedicados a los Centros y Consejo Vecinales, incluye personería municipal vecinal, ámbito de actuación territorial de cada centro vecinal, misión de los centros vecinales, derechos de los centros vecinales, la posibilidad de que los centros vecinales con personería municipal vecinal integren Consejo Vecinales y entre las atribuciones de estos últimos figuran, emitir opinión sobre el cumplimiento y ejecución de obras y servicios públicos esenciales e informar y asesorar al intendente y al Concejo Deliberante sobre el estado y necesidades del vecindario.

Excepto el intento fallido por darle vigencia en 2014 y una breve participación de la Federación de Centros vecinales en las reuniones de gabinete en un tramo de la  gestión de Miguel Isa, nunca funcionó  un espacio formal, institucional y permanente de contacto con los vecinos, a través de las entidades que los representa.

El vínculo municipal con los barrios y sus habitantes existe, adoptó en los últimos dos años una forma variada con las mesas participativas barriales, que se suspendieron a poco de declararse la pandemia ´por COVID, y en los últimos meses a través de las mesas participativas interinstitucionales, que tiene como base de trabajo los CIC (Centros Integradores Comunitarios).

Allí se realizan reuniones, en un ámbito muy regulado, con la participación no solo de vecinos, sino de esquemas institucionales que incluyen temas de educación, salud, seguridad, representantes de parroquias, entidades que agrupan a jóvenes y la Municipalidad.

El Presupuesto Participativo no ha sido objeto de acciones puntuales y se entiende que es complementario las mesas de trabajo, que son más amplias que las obras de infraestructura.

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