Creó la Municipalidad el Programa de Microcréditos para Mujeres

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Destinan $5millones a quienes “sostienen y lideran hogares monoparentales”.

El programa estará a cargo del Ente de Desarrollo Económico, Formación y Capacitación para la Promoción del Empleo.

Es una promesa de campaña de la intendenta que estaba demorada.

No se sabe todavía cuáles serán los montos ofrecidos, ni los requisitos.

 (Salta- 19 julio -2021) -Con base en la ley nacional que regula y promueve el microcrédito, la Municipalidad de Salta creó el Programa de Microcrédito para Mujeres, funcionará bajo la órbita del Ente de Desarrollo Económico, Formación y Capacitación para la Promoción del Empleo y dispondrá de una partida de $5.000.000 con esa finalidad.

El decreto de creación del programa refiere la vigencia de la Ley Nacional Nº 26.117 sancionada en el año  2006 que establece la promoción y regulación de microcréditos a fin de estimular el desarrollo integral de las personas, los grupos de escasos recursos y el fortalecimiento institucional de organizaciones no lucrativas de la sociedad civil que colaboren en el cumplimiento de políticas sociales.

En los fundamentos de creación del programa, se señala que las restricciones y medidas de protección de la salud pública dictadas en el marco de la pandemia provocada por el virus SARS COV-2, generaron parálisis económica que afectó el ingresos de muchos sectores y que a pesar de las medidas de asistencia, quedan sectores que por sus características, no han podido acceder a ningún tipo de asistencia financiera.

“Es prioridad de este gobierno municipal asistir a las mujeres emprendedoras que se encuentran con dificultades económicas, habiéndose implementado a tales efectos distintos mecanismos de asistencia coordinados entre el Gobierno Nacional, Provincial y Municipal”.

Explica luego que “a los fines de morigerar el impacto de las medidas sanitarias adoptadas, la Municipalidad destinará el importe $5.000.000 para la implementación de una línea de microcréditos.

En ese contexto se crea el Programa de Microcréditos para Mujeres “ya que en su gran mayoría son ellas las que sostienen y lideran hogares monoparentales”.

Ese programa tendrá como objetivo aportar recursos formativos, asesorías y financiamiento económico para reactivar las actividades comerciales de las mujeres emprendedoras”.

El Ente de Desarrollo Económico, Formación y Capacitación para la Promoción del Empleo tendrá a su cargo la puesta en funcionamiento, administración, implementación y gestión del programa y deberá emitir los formularios y guías, mientras que la secretaria de Economía y Hacienda debe resolver el procedimiento de depósito y reintegro de los fondos a otorgar.

Comentario

El sistema de microcréditos con fondos municipales es una promesa de campaña de la intendenta Bettina Romero que obviamente, viene sensiblemente demorada.

Es probable que la idea se haya visto afectada por la reasignación de fondos a la que obligó la pandemia, entre ellos la creación del programa Unidos, que distribuye alimentos, pero no es menos cierto que el decreto de creación se firmó a poco más de un mes  de las elecciones provinciales de medio término.

Ese contexto perturba un poco la limpieza de la loable intención, al tiempo que expone la gestión política comunal a ciertos riesgos, si la propuesta tiene además como finalidad, ampliar el terreno de cosecha de votos.

No todas las mujeres manejan trámites digitales, tampoco es posible habilitar extensas colas de gente con formularios en la mano y ahí puede comenzar el tránsito entre muchas eventuales beneficiarias satisfechas y un gran número de disconformes.

Además, la cultura del microcrédito  y la educación financiera, están mediadas por organizaciones con experiencia, no se limitan solo al dinero, ofrecen servicios y el plus adicional que implica sentido de pertenencia a un proyecto que las contiene y atraviesa sus vidas.

El microcrédito asiste a quienes no reúnen solvencia y formalidad para acceder al sistema financiero, se basa en la confianza que se le dispensa a quien mueve su caja diariamente y cumple con sus compromisos económicos y comerciales en lapsos muy breves; pero esa actividad no se adapta a los requisitos y formatos propios de los préstamos bancarios y de las financieras tradicionales.

A diferencia del crédito tradicional que tiene raigambre en el cliente bancario con salario o bienes en garantía y vencimientos mensuales, porque los salarios se pagan mensualmente, el microcrédito se caracteriza por ciclos cortos de desembolso, aplicación de los fondos y devolución.

También resulta esencial la definición de una tasa de interés, claramente diferenciada de la que maneja el sistema bancario y obviamente subsidiada, ya que la tasa cubre generalmente además de la renta, los costos administrativos y de gestión.

Se estima que en los próximos días habrá también definiciones en torno a los requisitos para las beneficiarias ya que la fase de devolución y recolocación de los fondos es vital para que el ciclo del microcrédito continúe asignando a otros beneficiarios el dinero devuelto, haga su ciclo virtuoso y no termine convirtiéndose en subsidio.

El otorgamiento de microcrédito tampoco implica desatender lo que en la jerga bancaria se denomina cartera de riesgo, con lo cual seguramente las postulantes deberán asegurar requisitos mínimos y respaldar su pedido de fondos con una explicación sencilla acerca del destino del crédito, posibilidad de recupero y pago.

¿Qué impacto pueden tener $5.000.000 en la plaza comercial local? ¿Ese fondo, casi el equivalente a lo que cuesta pavimentar una cuadra a nuevo, se asignó tras un estudio de necesidades o es una cifra al azar? Si la ciudad tiene unos 300 barrios y de ese total 180 o 200, tienen habitantes con necesidades de esta naturaleza ¿cuántos créditos y de qué monto se pueden asignar por barrio, o cuál será el criterio?

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